A veces la cocina es más sencilla de lo que nos imaginamos, y de eso se da cuenta uno cuando por azar mezcla dos sabores no muy típicos y descubre un sabor nuevo, descubre que sólo necesitaba unirlo en proporción, temperatura y estado ideales para haber creado una receta nueva. Así es la cocina, y esa su parte de ingenio y de arte.
No me considero un cocinero. Esta vez sólo he tenido suerte y he dado con dos sabores que casan a la perfección, eso sí, es posible que no lo sea para ti, pero te animo a que lo pruebes. Lo mismo, como yo hice, te sorprendes
Ingredientes
Una tostada de pan (el que mejor tengas)
Aceite de oliva (el mejor que tengas, virgen extra)
Un cuarto de queso cammembert (pequeño)
Dos cucharadas de huevas de lumpo.
Preparación
Coges una buena rebanada del pan cortado y lo metes en la tostadora o en el horno (si tienes uno pequeño como yo) y lo tuestas a tu gusto y punto, que se dore. Previamente habrás sacado el queso para que esté a temperatura ambiente. Cuando tengas lista y tostada la rebanada de pan, viertes un chorrito de aceite de oliva, el auténtico oro líquido.
Cortas el queso en trocitos y los colocas sobre la tostada, dejándolos un ratín para que se ablanden con el calor y que luego puedas extender el queso fácilmente. Lo untas y lo extiendes bien. Luego coges una cucharadita de huevas de lumpo de ese negro (aunque el rojo también vale) y las extiendes por la tosta a tu gusto. Y ya lo tienes listo para llevártelo a la boca, pero antes…..
Resultado
Pero antes… sírvete una copita de vino y degusta la tosta en una terraza, o asomado a una ventana, disfrutando del aire, o sentado con una ventana abierta. No es que esté bucólico, es que los alimentos se saborean mejor si entra aire en nuestros conductos mientras saboreamos y paladeamos la comida. Ya sabes, al aire libre, todo sabe mejor. ¿Me cuentas que tal?
Tiempo: 8 min
Dificultad: 1/5
Digestión: 2/5
Precio: 2,5€

















